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Najat El Hachmi

 

Najat El Hachmi nace en Marruecos, cuando su padre ya había emigrado a Cataluña, y a los ocho años se traslada a vivir a Vic.

 

Es licenciada en filología árabe por la Universidad de Barcelona. Escribe desde los once años, al principio como entretenimiento, pero poco a poco la escritura se fue convirtiendo en una vía para canalizar la inquietud de sentirse de dos sitios a la vez y en una manera de acercar estos dos mundos a los que pertenece.

 

En 2004 publicó el libro Yo también soy catalana. Asimismo, colabora como tertuliana radiofónica y publica artículos en la prensa escrita. El último patriarca recibió el Premio Ramon Llull 2008, el Prix Ulysse a la primera novela 2009 y fue finalista del Prix Méditerranée Étranger 2009; y ha sido traducida a numerosas lenguas, como el inglés, francés, italiano, portugués, turco, rumano y árabe.

 

 

 

 

Sobre la presentación

 

Tras las vacaciones navideñas las actividades de la librería han dado comienzo y con ellas las presentaciones de autor, por eso este martes hemos podido disfrutar de la presencia de la escritora de origen marroquí, Najat El Hachmi para hablarnos de su libro “La hija extranjera”.

 

Esta no es la primera novela escrita por Najat El Hachmi ya que anteriormente ya publicó “Jo també sóc catalana”, “El último patriarca” ganadora de varios premios entre ellos el Ramón Llull, y “La cazadora de cuerpos”. Compagina la escritura con sus colaboraciones habituales como columnista en El Periódico de Catalunya.

 

Para algunos puede ser una curiosidad el que esta escritora tenga como lengua de referente a la hora de escribir el catalán, pero como muy bien ella nos explicó, no es algo excepcional ya que desde los ocho años que llegó a Vic toda su enseñanza escolar y el entorno en el que se movía lo hablaban y para ella es tan natural hablarlo como su idioma materno.

 

Al igual que sus anteriores novelas “Jo també sóc catalá” donde aborda su propia identidad: cultura, religión, costumbres tradición, tras la pregunta que le hizo su hijo de: “mamá, yo también soy catalán”, y en “El último patriarca” la rebelión dentro del orden establecido que se impone por nacimiento dentro de una determinada cultura, en este caso como lo es la marroquí, en “La hija extranjera” nos sitúa en el conflicto interno en el que se debaten muchos emigrantes cuando comienzan a sentirse en tierra de nadie, cuando ya no se sienten ni de aquí ni de allá, extranjeros en la tierra de sus raíces y extranjeros en la tierra en la que han crecido.

 

Naturalmente, y como todos los escritores, y tal como la propia Najit nos explicó, en sus novelas hay muchas cosas basadas en su propia experiencia y en lo que ella misma ha observado de su alrededor, aunque también nos dejó muy claro que sobretodo en ésta concretamente y la anterior los hechos son ficticios, no tanto como en la primera que es fruto de las reflexiones que el momento de ser madre hizo sobre sí misma, sobre su identidad y sus raíces, para poder trasmitirlas a su hijo.

 

Najit nos habló de la soledad del emigrante que muchas veces no puede consolidar amistades por las diferencias culturales, aunque las haya podido forjar en la niñez. De la opresión que sientes de esa misma cultura que ejerce poder y alarga tentáculos en la distancia, ya que la familia que permanece en su lugar de origen mantiene un férreo seguimiento de todo lo que les sucede en su lugar de acogida, un control que también se ejerce dentro de la propia comunidad cerrada en la que conviven con los otros emigrantes en su lugar de residencia.

 

También nos habló de lo incongruente que resulta que habiendo nacido aquí o residiendo desde la infancia se encuentren al llegar a la edad de poder trabajar con las mismas trabas burocráticas con las que se encuentran los emigrantes que acaban de llegar, como ella misma las vivió cuando le llegó el momento, esa incredulidad de ver que no podía acceder a un puesto de trabajo en el verano como sus compañeros de instituto por ser emigrante cuando ella había crecido pensando que era una más y con sus mismos derechos. Afortunadamente, también nos dijo que las leyes ya habían ido cambiando y en la actualidad ya no son tan frustrantes como las que le tocó vivir a ella.

 

Cuando se comentó que la protagonista de su libro no tiene nombre, nos explicó que estaba hecho intencionadamente, y no solo porque el relato es la visión personal de la protagonista basada en sus reflexiones y su forma de verse en el entorno y en las circunstancias que le han tocado vivir, sino por recalcar esa especie de invisibilidad en la que en muchas ocasiones se encuentran los emigrantes, donde nos se les reconoce en ningún lugar, y donde son como fantasmas en su tierra de procedencia y en su tierra de acogida.

 

También se comentó la similitud de la mentalidad hacia la mujer como persona de segundo orden en la España de los años 50 o la que aún se vive en cierta manera en algunos pueblos de la España profunda, con la que se pone de manifiesto en la historia familiar de la protagonista, donde la mujer no tiene derechos pero si unas obligaciones muy marcadas, sociales, culturales y de comportamiento, algo que ahora se puede ver como algo muy lejano en nuestro entorno pero que en cierta manera sigue muy vigente, como es todo el problema del machismo y la violencia de género.

 

Najit nos comentó que las mujeres en su país de origen al no tener acceso a la educación ni haber una cultura escrita que perpetúe la propia historia, son unas excelentes contadoras de historias, y no solo para las cosas cotidianas o las vivencias del día a día, sino como forma de pasar oralmente aquello que no podrá hacerse de otra manera. También que les encanta contar cuentos a los niños antes de irse a dormir, algo que tristemente se está perdiendo ya que los hijos no duermen junto a la madre como en sus pueblos de origen.

 

Pero según nos dijo Najit estas mismas mujeres que culturalmente están en desventaja son dignas de admirar por el esfuerzo de adaptación que hacen. Desconocedoras del idioma, y sin casi posibilidad de aprenderlo porque no saben ni leer ni escribir, con hijos que hablan, piensan y se comportan diferente, en muchas ocasiones han de hacer un gran esfuerzo y elegir a sus hijos por encima de su propia conciencia cultural. En algunos casos habiendo vivido en sus propias carnes la experiencia de los matrimonios de conveniencia o concertados, advertir y aconsejar sobre las dificultades y los fracasos que estos acarrean con posterioridad.

 

Cuando se habló sobre la dolorosa decisión que al final toma la protagonista de su libro, y de la relación que mantiene ésta con su madre en la que se ve en la necesidad de elegir entre ser ella misma o hacerla sufrir para no anularse totalmente, Najit nos anunció que estaba escribiendo la continuación de “La hija extranjera” donde se dará la visón de la madre de todo lo que sucede en contraposición a la de la hija que es en la que está centrada “La hija extranjera”, algo que nos hizo mucha ilusión a los presentes que habíamos leído el libro porque podríamos saber algo más sobre la dolorosa decisión que la final se ve obligada a elegir la protagonista, a la vez que podríamos tener una visión muy distinta de la madre, de sus circunstancias y de su forma de afrontar sus experiencias, ya que el libro arranca antes de la llegada a Vic.

 

No hay que decir que ya quedamos con Najit que en cuanto este libro vea la luz la estaremos esperando para compartir un encuentro tan interesante como el que acabábamos de tener.

 

Y como siempre pasa, el reloj inexorable marcó el final del encuentro, y creo que con algunas cosas aún en el tintero por salir, pero así son las cosas. Así que pasamos a la firma de libros por parte de la autora y a la ya tradicional foto de familia para recordar esta interesante reunión.

 

Desde aquí nuestro agradecimiento más efusivo a Najit El Hachmi por haber compartido estas horas con nosotros y por este magnífico libro que crea puentes en la comprensión de culturas que conviven juntas pero que aún no han acabado de integrase en su totalidad como nos gustaría a todos.

 

Y como no a la librería de Santos Ochoa y a todos los que trabajan en ella que  son los que hacen posibles estos encuentros.