CLUB DE LECTURA

Candela
de Juan del Val

Como cada último jueves de mes hemos tenido nuestro encuentro mensual con el club de lectura de Santos Ochoa, en esta ocasión para debatir el libro “Candela” de Juan del Val.

“Candela” sitúa la acción principalmente en El Cancerbero, un modesto bar de barrio donde se sirven comidas caseras, regentado por tres generaciones de mujeres bien dispuestas, Candela, su madre y su abuela. Dentro de la cotidianidad del lugar una serie de personajes van a ir entrelazando sus vidas, personajes prioritariamente femeninos, cada uno con su propia personalidad e idiosincrasia. Lo que en un principio nos va a presentar una Candela cargada de complejos e inseguridades, por circunstancias que van a suceder, forjarán el perfil de una mujer que acabará pisando fuerte y haciendo frente a su pasado. 

El debate en esta ocasión fue muy efervescente ya que la mayoría de las componentes del grupo  habían leído este libro y querían compartir su opinión, en ocasiones entrecruzando sus comentarios. Una vez encauzado el debate, la opinión mayoritaria fue que, si bien era un libro entretenido y fácil de leer, no es de los que dejan una impronta considerable en la memoria, haciendo constancia también de que las variadas situaciones que recoge en su narración sean propensas a una reflexión. 

Otra de las opiniones generalizadas fue, que a pesar de que el libro aborda temas sensibles como los malos tratos o los abusos infantiles dentro del seno familiar, la novela en general está escrita intentando quitar hierro a la gravedad de los hechos que ocurren equilibrándola con toques de humor al más puro estilo Almodovar, permitiendo que el lector pueda formarse su propia opinión sobre los hechos y los personajes, pero sin quedarse tocado emocionalmente, sino que al acabar la lectura puede quedarse con un buen sabor de boca, claro que a esto también contribuye el que la historia acabe bien y con un final feliz de los más peliculero.

De todas formas hubo algunas de las presentes, aunque no la mayoría, que opinaron que a la novela le faltaba profundidad, ya que se queda por la superficie sin desarrollar plenamente ni a los personajes ni las situaciones que viven, así como los diálogos que en ocasiones son un tanto flojos, algo que  hace pensar, que tal vez, está ideada para posteriormente ser adaptada a una serie televisiva o para ser llevada a la gran pantalla. Esto último fue algo en lo que sí estuvimos de acuerdo, ya que es una historia que quedaría muy bien en cualquiera de los dos formatos, no en balde Juan del Val es guionista televisivo desde hace muchos años.

También hubo quien opinó que las situaciones que viven los personajes de la novela son un tanto irreales y poco creíble, sobre todo llegando al final, y con demasiadas situaciones diferentes juntas en un mismo entorno. Algo que otras tertulianas rebatieron, opinando que cualquiera de las situaciones que viven sus personajes podría pasarles a muchos de los que estábamos allí presentes, porque la mayoría, o hemos vivido alguna de parecida o las ha vivido alguien de nuestro entorno. Y sobre lo que se den todas juntas tiene su sentido, ya que la acción prioritaria de la novela transcurre en un mismo espacio, un bar de comidas donde acuden asiduamente las mismas personas, que si bien se conocen de verse cotidianamente, cada una pertenece a un entorno distinto, con costumbres o familias diferentes, con sus propios problemas de convivencia o particulares, sin que el de al lado los conozca o sea partícipe de ellos, solo cuando la amistad se hace más profunda las relaciones se hacen más visibles y salen al exterior para ser compartidas. Un microcosmos como el que podríamos encontrar cualquiera de nosotros en nuestra vida cotidiana donde pueden coincidir muchas realidades diferentes. 

Sobre los personajes, entre todas las presentes quedó patente que sin dudar el de Candela es el que efectúa una evolución más palpable a lo largo de la novela, pasando de ser una mujer llena de complejos e inseguridades a darse cuenta del potencial de su propia feminidad y poder personal, superando las mochilas emocionales que arrastra del pasado y de su infancia. Pero no solo ella muestra esa evolución, tal como se pudo apreciar en el debate, sino que personajes como el examante policía de Candela, siempre sumido en la tristeza y incertidumbre, acabará por aceptar su propia homosexualidad, atreviendo a mostrarse tal y como es ante el mundo, capaz incluso de formalizar su relación de pareja y retomar la que había dejado con sus compañeros policías de los que se había alejado pensando en que iba a ser rechazado cuando lo supieran, sin pensar, que tal vez, acogieran la noticia con normalidad, como es lo que acaba sucediendo. Algo que más o menos es lo que ocurre con su madre, que respira aliviada cuando se lo comunica, ya que ella siempre lo había intuido, aunque hubiera querido engañarla, o engañarse a sí mismo, manteniendo una relación de pareja con Candela, algo que como se demuestra,  acabado siendo un desastre emocional para ambos, pero que también gracias a ella, acaban forjando una verdadera amistad.

Del resto de personajes se comentó que todos eran muy cercanos y con unas personalidades bien distintas unas de las otras, donde sin lugar a dudas predominaban los personajes femeninos, que a su vez, eran los que más peso aportaban a la historia. Algo que llamó la atención es la facilidad que tiene el autor de meterse en la piel y en la mente femenina y hacerlos tan creíbles, una cuestión que no creíamos nada fácil para un hombre, pero que el autor acaba bordando de maravilla, y además, siempre desde la sensibilidad y el respeto hacia la mujer.

 

También se comentaron el resto de personajes variopintos que aparecen en la novela, y  dentro de ella, como es lógico, hay personajes que despertaron ternura, simpatía o rechazo. Sin dudar el rechazo en mayúsculas se lo llevó el personaje de Benito, el padre de Candela. El de simpatía fue para Loli, la ayudante de cocina, un personaje muy peculiar, divertido y carismático, y para personaje tierno el del anciano  vecino de Candela, asiduo a su restaurante y cuidador ocasional de Chelo, su perrita, con la que acabará creando una gran sintonía, de tal forma que acabarán juntos los dos, anciano y perrita. El hijo de Loli, ayudante de camarero en el restaurante, el típico adolescente con la cabeza llena de pájaros que solo piensa en ir al gimnasio para muscularse. Su finalidad en la vida no es otra que la de ser admitido dentro de “Gran Hermano” para hacerse famoso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las huellas de la vida, Tracy Chevalier

La historia de dos mujeres inolvidables que se abrieron camino en un mundo dominado por los hombres.

Antes de que Darwin escandalizara el mundo entero con sus teorías sobre el origen de las especies, hubo alguien que ya dudaba, buscaba, hacía preguntas.
La hermosa historia de la amistad de dos mujeres muy distintas, pero unidas por una misma pasión: su deseo de buscar Las huellas de la vida y descubrir así la historia secreta de nuestro pasado.

La última vecina, Ana Viladomiu

Una novela ambientada en La Pedrera, el edificio modernista de Gaudí más emblemático y visitado de Barcelona. El deterioro de unas piedras, el deterioro de una convivencia. El día a día de una vecina en el inmueble más visitado de Barcelona, Patrimonio de la Humanidad.

Martina Meseguer es una de las pocas personas que todavía vive en La Pedrera.

Martina está pasando por un momento difícil en su matrimonio que coincide con la restauración de la fachada de la casa, unas obras que sumergen su piso en la oscuridad. Para evadirse de este ambiente claustrofóbico, Martina se mete de lleno en la preparación de su siguiente novela, recopilando recuerdos de antiguos inquilinos de la finca. Un sinfín de anécdotas y confidencias, con nombres y apellidos, que acercarán al lector al mundo que se oculta tras esas imponentes piedras.

Mamá, Jorge Fernández Díaz

“Una historia de plena actualidad, un testimonio real, emocionante y poderoso sobre la emigración. «En todo ese tiempo fueron convirtiendo el gran dolor en una simple herida. La herida en una lesión. La lesión en una puntada. Y la puntada en un recuerdo folklórico que sólo dolía en días de humedad.» Una campesina española envía a su hija de quince años a la Argentina de Perón. Quiere sacarla de la miseria, y le promete que pronto la seguirá toda su familia. Pero algo falla, nadie viene, y la chica queda atrapada en un país hostil, donde crece, se casa, lucha contra su destino y sufre el destierro más cruel. Después de muchos años deja de sufrir y se hace argentina. Entonces sus hijos y nietos le anuncian que quieren irse a vivir a España para huir de la depresión económica, y todo vuelve a empezar. En los límites de la crónica periodística, el relato confesional y la biografía íntima, Mamá narra las aventuras, pequeñas alegrías y sinsabores de una mujer común de clase media que bien podría ser la madre o la abuela de cualquier lector, y que plantea el gran dilema actual y de todos los tiempos: irse o quedarse.

Mantiene una relación tempestuosa con su pareja,  y en más de una ocasión sus discusiones han acabado llegando a las manos, pero ambos acabarán madurando un poco en el momento en el que, por sorpresa, sean conscientes de la gran responsabilidad que conlleva el ser padres, aunque esta situación no entrara en sus planes. Y uno de los personajes que acaparó bastante la atención de las lectoras fue el personaje del comisario de policía asiduo al Cancerbero, un hombre bien plantado, mujeriego por excelencia, pero a la vez, un excelente amante de los que dejan agradables recuerdos en todas las mujeres con las que ha mantenido relaciones sentimentales. Una persona carismática que consigue, sin proponérselo, acaparar la atención en todas las reuniones, y  que acabará siendo el amante ocasional de Candela, precursor de que ella comience a creer en su propia feminidad y que se dé cuenta, de que más allá de su restaurante, de su familia y del barrio, hay otro mundo y otra vida. También hubo espacio para comentar la relación de complicidad que se establece entre Candela y su hermanastra, tal vez debido a las experiencias tan duras y parecidas que ambas han vivido con su padre. 

Un momento que creó dudas entre las asistentes fue a la hora de ponerse de acuerdo en si Candela rechaza o no la totalidad de la herencia que le corresponde como hija de Benito. Unas opinaban que desde un principio Candela deja muy claro que no quiere saber nada de la herencia que sus hermanastros quieren compartir con ella, pero que no tenían tan claro si la legítima acaba quedándosela y el resto lo rechaza o rechaza la totalidad de lo que le corresponde. La cosa quedó un poco en el aire sin llegar a una conclusión.  

Otra de las cuestiones que salieron a colación fue sobre el famoso ojo de cristal de la difunta madre de Candela, que ella conserva en una estantería y con el que mantiene constantes conversaciones. Todas opinaron, que lo que en un principio parecía que podía ser algo morboso, acaba no siéndolo, ya que es la forma que el escritor idea para tener presente un personaje que tiene su relevancia dentro de la historia y que nada más comenzar desaparece, dicho sea de paso con un accidente al más puro estilo Almodovar. También se cuestionó que posiblemente fuera la forma que tenía la protagonista de superar su duelo, y no tan solo por la pérdida de su madre de una forma tan inesperada, sino por las situaciones que más tarde descubrirá Candela,  de las que su madre era totalmente sabedora, y que nunca fue capaz de hablarlas con su hija.  

La conclusión final del encuentro es que la novela “Candela”, aún siendo una historia predecible, sin misterios ni intriga, es una lectura amena y distraída, donde el lector puede distenderse sin colapsarse emocionalmente, aunque los temas que aborda sean propicios a ser reflexionados. Su final feliz también ayuda a quedarse con una sensación de ligereza tras su lectura, lectura ideal para ser intercalada entre otras más profundas. Recomendable en la medida de que ayuda a desintoxicarse y liberar la mente de historias más reflexivas.    

Una vez finalizado el intercambio de opiniones, y como en otras  ocasiones, se abrió un  paréntesis, para que las componentes del club de lectura que así lo desearan, pudieran compartir y hacer recomendaciones de los libros que han leído a lo largo del mes.

En primer lugar se comentaron dos novelas de las que fueron presentadas en el club de lectura de abril “Las mujeres de la casa de las lilas” de Martha Hall Kelly y “Aprender a hablar con las plantas” de Marta Orriols. Sobre la primera opinaron que era una novela muy interesante y recomendable. De todas formas encontraron que la parte dedicada al personaje de Caroline Ferriday, a pesar de ser un personaje real y el precursor de la historia de la novela, está menos desarrollado, quedando esa parte de la novela un poco más floja con respecto a las otras dos que la componen. Sin embargo, las que pertenecen a Kasia Kuzmerick (personaje ficticio pero recreado a partir de otros reales) y Herta Oberheuser (personaje real) recogen unas historias mucho más desarrollas y que habían gustado más. 

Con respecto a la segunda novela “Aprender a hablar con las plantas”, comentaron que a pesar de ser una lectura triste, y que a alguna de sus lectoras había conseguido removerla mucho por dentro, aborda un tema muy interesante como es la vivencia del duelo. La protagonista no solo tiene que afrontar el duelo por la muerte en accidente de su marido, sino el de la noticia que acababa de recibir momentos antes de ese accidente, donde su marido la abandonaba para irse a vivir con potra mujer, añadiendo a estos dos, el no vivido tras la muerte de su madre cuando apenas era una niña.

 

También se comentó que también era muy interesante la forma en la que la protagonista ha de vivir sus múltiples duelos con el bombardeo constante por parte de amigos y conocidos que nada saben de sus circunstancias y que la aconsejan cómo, de qué forma y hasta cuándo ha de vivir su duelo, sin tener presente que es un proceso individual y de que cada cual ha de procesarlo a su manera. Lo que encontraron bonito y positivo de esta historia es el acercamiento por parte de padre e hija, que no habían podido vivir el duelo por la muerte temprana de la madre, y que a raíz de las circunstancias, pueden liberarse de las mochilas emocionales que arrastraban.

Dos más fueron los libros que se comentaron “El guardián de la verdad” de Mario Alonso Puig, una novela que sin ser de autoayuda sí que presenta situaciones cruciales en la vida que ayudan al lector a reflexionar, y por ende, ayudarles en sus dudas existenciales, una lectura que la componente del grupo que lo había leído recomendaba a pesar de no ser un libro de actualidad.  Y el otro “La noche fenomenal” de Javier Pérez Andújar, una novela basada en el equipo de programa televisivo que se dedica a investigar fenómenos paranormales, que descubre, que hechos anómalos que han aparecido en su programa, están sucediendo de verdad en Barcelona. Una novela, que según nos comentó su lectora, comienza de forma muy interesante pero que va transformándose en algo inverosímil y tan surrealista que llega a ser incomprensible. Ha necesitado de varias lecturas para poder sacar algo en claro. A ella no ha llegado a convencerla, a pesar de que este escritor le ha gustado con otras de sus publicaciones, pero como es bien sabido por todas, lecturas que no convencen a unos, a otros lectores les cautivan. 

 

 

 

 

 

 

Lluvia fina, Luis Landero

Tras mucho tiempo sin apenas verse ni tratarse. Gabriel decide llamar a sus hermanas y reunir a toda la familia para celebrar el 80 cumpleaños de la madre y tratar así de reparar los viejos rencores que cada cual guarda en su corazón, y que los han distanciado durante tantos años. Aurora, dulce y ecuánime, la confidente de todos y la única que sabe hasta qué punto los demonios del pasado siguen tan vivos como siempre, trata de disuadirlo, porque teme que el intento de reconciliación agrave fatalmente los conflictos hasta ahora reprimidos. Y, en efecto, la primera llamada de teléfono desata otras llamadas y conversaciones, inocentes al principio y cada vez más enconadas. Y de ese modo iremos conociendo las vidas de Sonia, de Andrea, de Horacio, de Aurora, del propio Gabriel y de la madre, y con ellas la historia familiar, desde la infancia de los hijos hasta la actualidad. Tal como temía Aurora, las antiguas querellas van reapareciendo como una lluvia fina que amenaza con formar un poderoso cauce al límite del desbordamiento. Entre Agosto e Hijos de un dios salvaje. Lluvia fina es la novela más trepidante de Luis Landero.

La silueta del olvido, Joaquín Camps

El dolor siempre deja huella La inspectora Claudia Carreras quiere ser una buena policía, y una buena persona. Por ese orden. Pero ambos objetivos le resultan inalcanzables por culpa de la desolación que siente tras el asesinato en Madrid de su compañero y amante, Tomás. Para olvidarlo se traslada a Valencia, donde debe investigar el extraño secuestro de Lara Valls, la hija de una adinerada familia. Pronto descubre que nada en este caso es lo que parece, y poco a poco empatiza con Lara: ambas son adictas a la literatura, al pasado y al sufrimiento. Tres drogas que pueden llegar a ser mortales. Una trama intrigante, una prosa aparentemente ligera pero repleta de guiños y cargas de profundidad, junto con unos personajes que viven como si trepasen por una cascada, impedirán al lector dejar de pasar las páginas de La silueta del olvido.

Al fin del camino, Guillermo Arróniz

¿Aún no sabes quién es «Pepa la Pipera»? Una mañana de resaca, Pancho, un treintañero afable e indeciso que regenta su propia peluquería en un pequeño pueblo, se despierta con una amenaza de su madre: ya que no es capaz de dar un rumbo a su vida, ella se marcha de la casa que comparten, para pasar unos días con su gran amiga «Pepa la Pipera», y así dejarle que reflexione en soledad. Ni Pancho ni nadie en su entorno han oído hablar de la tal «Pepa», por lo que, tras la fuga de la «señá Sole» (la madre de Pancho; ¿quién, si no?), comienza una búsqueda extraña y divertida en la que nada es lo que parece. Para descubrir el misterio, el lector deberá tener paciencia y unirse a este camino cargado de sonrisas, donde conocerá las peripecias del protagonista y su heterogéneo grupo de amigos.

Una vez finalizado el espacio de recomendaciones, se pasó a presentación de los libros seleccionados para escoger la lectura del próximo encuentro del Club de lectura. Los libros presentados fueron:
El libro elegido por las componentes del grupo, y que será debatido en el club de lectura el 27 de junio, ha sido “Lluvia fina” de Luis Landero. Las votaciones fueron muy ajustadas por lo que otros libros de los presentados también serán comentados en ese encuentro: “Las huellas de la vida” de Tracy Chevalier, “Al fin del camino” de Guillermo Arróniz y “La silueta del olvido” de Joaquín Camps.
También se puso en conocimiento del grupo las fechas de las Presentaciones de Autor que tendrán lugar a lo largo del mes próximo. En primer lugar el jueves 6 nos visitará Paz Castelló para hablarnos de su último libro “La llave 104”. El jueves 13 tendremos con nosotros a Silvia Tarragó que nos presentarán su libro “El obrador de los prodigios” y el jueves 20 será el turno del autor Toni Hill que compartirá con todos los asistentes cosas interesantes sobre su novela “Tigres de cristal”, novela que en su día tuvimos a debate en uno de nuestros clubs de lectura.
Como siempre, recordaros que todos aquellos que queráis participar en nuestro club de lectura, no tenéis más que acercaros a la librería en la fecha señalada y uniros a los que ya formamos parte de él.  También, si por incompatibilidad de horarios no podéis hacerlo en forma presencial, ya sabéis que podéis participar haciendo llegar vuestra opinión para poder ponerla en común con el resto del grupo el día del encuentro. Nos vemos en junio.
30
mayo

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