CLUB DE LECTURA

La dependienta
de Sayaka Murata

Como cada último jueves de mes hemos tenido nuestro encuentro mensual con el club de lectura de Santos Ochoa, en esta ocasión para debatir el libro “La dependienta” de Sayaka Murata.

“La dependienta” nos acerca a la vida de Keiko Furukura, una mujer de 36 años y soltera, de hecho nunca ha tenido pareja. Desde que abandonó a su tradicional familia para mudarse a Tokio, trabaja a tiempo parcial como dependienta de una konbini, un supermercado japonés abierto las 24 horas del día. Siempre ha sentido que no encajaba en la sociedad, pero en la tienda ha encontrado un mundo predecible, gobernado por un manual que dicta a los trabajadores cómo actuar y qué decir. Pero no ha conseguido lograr esa normalidad que la sociedad le reclama: todos quieren ver a Keiko formar un hogar, seguir un camino convencional que la convierta, a sus ojos, en una adulta. Pero en busca de esa normalidad social, nadie se cuestiona la felicidad de Keiko o cuáles son las cosas que a ella le hacen feliz.

 

Al dar comienzo al encuentro, y antes de entrar a analizar el contenido de la lectura del mes, se abrió un pequeño debate sobre la literatura japonesa. La mayoría de las presentes comentaron que era una literatura que con anterioridad les había dado cierto reparo de afrontar, ya que en la mayoría de ocasiones se habían encontrado con una lectura bastante lenta, excesivamente descriptiva y con un componente muy triste y deprimente. Una narrativa donde costaba mucho poder meterse en la historia, y donde tenían que hacer un gran esfuerzo para comprender la mentalidad de la cultura japonesa, ya que esta es muy diferente a la occidental. Pero que de un tiempo a esta parte su opinión estaba variando, ya que estaban llegando libros cuyas historias eran más dinámicas y con una mentalidad más occidental a la hora de narrar, lo que hacía que ya no sintieran tanto reparo a la hora de escoger escritores japoneses de nueva generación. La prueba estaba en algunos libros que habían sido propuestos en los últimos tiempos en el club de lectura y que habían tenido muy buena acogida. 

Referente al libro elegido como lectura del mes, una de las primeras cosas que llamaron la atención de las componentes del grupo fue lo pequeñita que es esta novela, de apenas ciento sesenta páginas, pero que trasmite tanto al lector. Su lectura obliga a una constante reflexión sobre la sociedad actual y los cánones de normalidad por los que todos debemos de regirnos si no queremos salirnos de los caminos marcados y ser objetos de cuestionamiento por las personas de nuestro alrededor. Una de las preguntas que planean constantemente a lo largo de la lectura es cuáles son esos cánones de normalidad y sí para seguirlos tenemos que poner en riesgo la propia felicidad.

Todas coincidimos que desde pequeños la sociedad, y la propia familia, nos marcan un camino a seguir: estudiar, trabajar, tener pareja, casarse y tener hijos. Pero, ¿hemos de estudiar y trabajar de aquello que los demás creen que es mejor para nosotros como parte de una comunidad, o hemos de ser nosotros mismos los que determinemos qué es aquello que más va con nosotros y lo que esperamos de la vida?. La sociedad en general, y en particular familia y amigos, se creen con el derecho de ir  marcando el camino “recto”, y cuando alguien cercano se desvía de él, se creen con la obligación moral de reconducirlo de nuevo para que pueda seguir formando parte de la normalidad social que se espera de ellos.

 

Algunas de las presentes comentaron casos de personas conocidas que se habían encontrado en estas circunstancias, donde el entorno primaba más esa normalidad social que la propia felicidad personal. Algo que la propia Keiko vive en un momento determinado de la novela, cuando para tranquilidad de sus amigas y hermana comienza una relación, bastante tóxica por cierto, con una pareja. En ese momento nadie se pregunta si esa persona le conviene o no, a sabiendas de que se está aprovechando de ella y viviendo a su costa, ni se plantean si ella es feliz, prima más la tranquilidad de saber que está en el camino marcado socialmente que su propio bienestar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El día que amaneció sin colores,

Jean-Gavriel Causse

Un día misteriosamente los colores empiezan a desaparecer. Así, sin más. Nadie sabe por qué, ni tan siquiera los científicos son capaces de encontrar una explicación razonable. La comida resulta insípida a la vista, la ropa se ha vuelto uniforme, los diseñadores se desesperan, todo es más aburrido, monótono y triste, y la economía se va a pique. En definitiva, la vida sin colores es deprimente. En este nuevo mundo en blanco y negro, Arthur, empleado de una fábrica de lápices de colores, conoce a su vecina, Charlotte, una bella locutora de radio ciega de nacimiento que paradójicamente es una científica especializada en el color. Esta curiosa pareja se embarcará en una arriesgada aventura junto a la hija de Charlotte, una niña con un don especial que podría devolver el ansiado color a la humanidad. Después de leer esta novela deliciosa, no volverás a percibir los colores de la misma manera. Una historia para aquellos que ven con el corazón. Una novela luminosa que dará color a tu vida, que es como un arcoíris: unos personajes carismáticos, una premisa original, magia, intriga y aprendizaje sobre la simbología de los colores. Una atractiva historia rica en matices, para el deleite de los sentidos.

Historia de mi ansia, Daria Bignardi

Imaginemos una mujer que ha decidido no seguir avergonzándose de su lado oscuro. Lea vive a la sombra de un ansia antigua y femenina, heredada de su madre, con el murmullo constante de unos pensamientos obsesivos que son, a la vez, su motor creativo. Siempre ha odiado ese ansia, pero con la madurez ha entendido que no puede huir de ese destino que, hasta ahora, la ha guiado en sus errores y aciertos. Porque las cosas, en definitiva, le van bastante bien. Es una brillante escritora de cuarenta y nueve años, casada y todavía enamorada, con tres hijos al cargo. Y de repente, un giro inesperado sacude su vida: un diagnóstico que abre una ranura para encuentros insólitos y para revelar la feroz vitalidad que hay en su interior.

Un lugar en el mundo, Ketherine Marsh

Septiembre de 2015. Después de cruzar el mar Egeo huyendo de una vida de sufrimiento en Siria y de perder a su padre, Ahmed, un chico sirio de 14 años sin pasaporte, decide escaparse del campamento de refugiados en Bruselas por miedo a que lo deporten. Sin un lugar a donde ir, comida, ropa ni conocidos, decide esconderse en la bodega de una gran casa. Lo que no sabe es que allí vive Max, un chico estadounidense de 13 años que se ha trasladado junto a su familia a Bruselas. Cuando Max descubre a Ahmed, decide mantener el secreto y poco a poco se verán embarcados en una épica historia donde deberán tomar decisiones morales y riesgos personales, en el contexto de una Europa marcada por los atentados yihadistas, la crisis de los refugiados y el miedo al otro, especialmente a los musulmanes.

De todas formas, las tertulianas también comentaron que Keiko, buscando esa mimetización social permite que Shiraha, el hombre que se ha instalado a vivir en su cuarto de baño y que vive a su costa pretendiendo dirigir su vida, lo hace con su consentimiento, como una forma de contrato verbal donde la apariencia hacia el exterior de una cierta normalidad en su vida, pero que en el momento en el que ya no le es necesario para sus intereses, rompe ese contrato sin contemplaciones. Así que en este caso tanto Keiko como Shiraha se aprovechan mutuamente el uno del otro por pura conveniencia.

 

Las tertulianas también sacaron a colación que Keiko, una vez apartada del camino en el que ella se encuentra cómoda y feliz, debido a las presiones externas, entra en un bucle de depresión. Acostumbrada a las normas estructurales que han regido su vida, y que han encontrado el reflejo justo en las normas que rigen la tienda en la que trabaja, con sus ritos motivadores y su reglamento interno, al quedarse huérfana de esa compartimentación no sabe cómo afrontar su día a día. No se alimenta, no sabe a qué hora irse a dormir, deja de asearse y de depilarse, porque en realidad ha perdido la guía que era su motor vital. Y aquí entraba el debate del por qué no podemos dejar en paz a las personas para que vivan su propia vida de la manera que les apetezca y de la forma en las que se sientan más cómodas y felices.

 

También sorprendió mucho el sesgo que toma la hermana de Keiko, que en principio parece que es la que mejor la entiende, ayudándola en las situaciones en las que socialmente no sabe desenvolverse, pero llegado el momento, será la que menos piense en su felicidad, sino que lo que primará será su propia tranquilidad al comprobar que Keiko tiene una relación estable aunque sea con la persona menos adecuada. Y por el contrario, será la cuñada de Shiraha la que sorprenderá con los consejos que le ofrece a Keiko sin conocerla de nada, sobre esa relación tan poco saludable que mantiene con el caradura de su cuñado.

 

Otra de las cuestiones que se debatieron, y que quedan patentes en la novela, son las diferencias culturales y sociales que existen entre la sociedad oriental y la occidental. El gran respeto hacia sus mayores pero la falta de exteriorización de los sentimientos, donde las expresiones más primarias de cariño están mal vistas. La rigurosidad normativa con la que centran sus vidas o la cuadriculación a la hora de afrontar los trabajos o las tareas encomendadas. Todo ello muy bien reflejado en la novela y en sus personajes, bien sea porque recoge las propias vivencias de la autora y ese reflejo ha sido volcado en su protagonista, que por cierto, también trabaja en un supermercado japonés como Keiko, o por el ejercicio de observación de las personas con las que se relaciona diariamente.

 

Lo que es indudable es que la autora, Sayaka Murata, quiere aportar al lector la visión de las expectativas de la sociedad japonesa hacia las mujeres solteras, algo que en ningún momento se les cuestiona a los hombres. Posicionamiento que no queda tan alejada de lo que sucede en cualquier sociedad occidental por muy moderna que se considere, donde las normas, encasillamientos y etiquetaje marcan el camino a seguir de las personas que conviven dentro de ella.

 

Todas las asistentes de la tarde coincidieron en que era una novela de lectura fácil, y que habían disfrutado con su lectura. Tan solo una de las asistentes discrepó del resto al comentar que no era una novela que le hubiera aportado demasiado, para ella era una lectura sin más.

 

De todas formas la conclusión final de las componentes del club de lectura a la hora de valorar el libro del mes, es que es una novela, que sin ser la gran novela de sus vidas, sí que es una lectura muy recomendable ya que convida al lector a reflexionar sobre la propia sociedad en la que vive, sus cánones de comportamiento, y sobre lo que se espera de cada uno de nosotros para poder ser integrados dentro de los círculos sociales en los que nos movemos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La hija de la española, Karina Sainz Borgo

Adelaida Falcón, una maestra caraqueña, fallece tras una larga enfermedad. Su hija Adelaida, de treinta y ocho años, no tiene a nadie y vive en una ciudad donde la violencia marca el ritmo diario de la existencia. Poco tiempo después del entierro, encuentra su casa tomada por un grupo de mujeres a las órdenes de la Mariscala. Llama a la puerta de su vecina sin hallar respuesta: Aurora Peralta, a quien todos llaman «la hija de la española», ha muerto. Encima de la mesa del salón, una carta le comunica que le han concedido el pasaporte español. Adelaida solo tiene que deshacerse del cadáver que yace en el suelo y usurpar la identidad de su vecina para huir del infierno. La hija de la española es el retrato de una mujer que escapa de todos los estereotipos enfrentada a una situación extrema. Con su primera novela, la periodista Karina Sainz Borgo, se ha convertido en la gran noticia literaria del año.

Bitma Bajo el cielo de Seúl,

Jean Marie Gustave Le Clézio

Cuando a los dieciocho años llega a Seúl desde la zona rural de Corea de la que procede, Bitna es acogida por una tía y una prima que le hacen la vida imposible. Para poder huir, acepta la oferta de trabajo de un misterioso y atractivo librero: inventar historias para Salomé, una joven paralizada por una enfermedad incurable. Bitna lucha contra la indigencia y Salomé contra su propia mortalidad, pero una vez juntas esas historias cotidianas o fantásticas diluirán los límites entre realidad e imaginación. Bitna arranca con la historia del señor Cho, un antiguo policía que ahora es portero de un edificio en cuya azotea cría palomas mensajeras. En primavera, cuando sopla el viento de anhelo de las flores, el señor Cho suelta a sus pájaros, Dragón Negro y Diamante, para que lleven mensajes a su familia que vive más allá de la frontera. Poco a poco, Bitna toma conciencia del poder ejercido sobre Salomé, que se alimenta del relato de esas vidas ajenas. Pero un día descubre que una misteriosa figura la está espiando.

El aguijón, Sílvia Soler

Los Sureda-Faura son una familia formada por tres hermanos, Laura, Ignasi y Judit, y sus padres Helena y Sebastián. La familia vive en el pueblo, en la casa familiar de veraneo de los abuelos Faura. Sebastián es un reconocido dramaturgo que siempre ha antepuesto su carrera a su familia, incluso en los años clave de la infancia de sus hijos, que lo necesitaron más que nunca después de la trágica e inesperada muerte de Helena por una picada de abeja. Pasan los años, Sebastián muere y los tres hermanos se reúnen. Hay que pensar qué hacer con la casa familiar. La muerte del padre coincide con un momento en la vida de los tres hermanos que los lleva a decidir instalarse todos en la casa. Ignasi se ocupará de la reforma para poder venderla mejor, y mientras tanto Laura decide poner orden a la biblioteca familiar. En ella descubrirá unos libros que una persona desconocida dedicó a su madre. A medida que avanzan las obras, los hermanos irán acostumbrándose a convivir, a respetarse e incluso a quererse, algo tan esencial pero a la vez tan extraño para ellos, que nunca antes habían sentido la necesidad de estar juntos.

Una vez finalizado este interesante debate, y como ya es habitual en estos encuentros, se abrió un paréntesis para que las componentes del grupo que así lo desearan pudieran compartir o recomendar las lecturas paralelas que han realizado a lo largo del mes. En esta ocasión ha sido un intercambio muy enriquecedor dado la gran cantidad de títulos que se han sacado a colación.

En primer lugar una de las componentes del grupo quiso intercambiar opiniones sobre el último libro de Julia Navarro “Tú no matarás”, libro que había comenzado con mucha ilusión, ya que para ella es una autora de referencia con la que ha desfrutado de todas sus narraciones, pero que en esta ocasión la había decepcionado, encontraba que el libro tenía poca sustancia, había estado esperando a lo largo de toda su lectura que la acción se produjera y poder quedarse atrapada en la historia, pero sin lograrlo. En este encuentro solo había una persona que estaba leyendo esta novela y que en principio compartía su opinión, pero como que todavía no la había finalizado, quedamos en que en el próximo encuentro volveríamos a abordar el comentario de este libro.

Los títulos siguientes, por el contrario, las personas que los habían leído habían quedado satisfechas con su lectura y los recomendaban a sus compañeras: “Para Helga” de Bergsveinn Birgisson.  “El final del hombre”  y su continuación “El caso de las japonesas asesinadas” de Antonio Mercero, no tanto por los casos policiales a resolver sino por la originalidad de su protagonista, un inspector de policía transgénero que acaba de operarse para convertirse en mujer, y el enfoque que de su historia hace el autor. “Corazón que ríe, corazón que llora”  de Maryse Condé. “Pasaje al nuevo mundo” de Tania Juste. “Los caminos de la luz” de Coia Valls. El único de los títulos que había quedado un poco entre dos aguas de los que salieron a colación en este paréntesis, fue “Todo el bien y todo el mal” de Care Santos, donde hubo diversidad de opiniones a pesar de que esta escritora es muy querida por todas las personas presentes y que siguen con fidelidad su trayectoria literaria.    

Una vez compartidas estas interesantes recomendaciones por parte de las componentes del grupo, se dio paso a la presentación de los libros seleccionados y la votación posterior para escoger la lectura del próximo encuentro, que tendrá lugar el jueves 25 de abril.

Cómo ya nos ha sucedido en ocasiones anteriores, dos han sido los libros que han obtenido los mismos votos: “la hija de la española” de Karina Sainz y “El aguijón” de Silvia Soler. Se deja a elección de las componentes del grupo el leer los dos libros o uno de ellos, en cualquier caso ambos serán debatidos en el próximo encuentro.

También se puso en conocimiento de los presentes que para Sant Jordi, y como en años anteriores, la librería acogerá en su stand la firma de autores. De momento los horarios no están cerrados, pero en breves días se pondrá a disposición del grupo la relación de autores y horarios.

Como siempre, recordaros que todos aquellos que queráis participar en nuestro club de lectura, no tenéis más que acercaros a la librería en la fecha señalada y uniros a los que ya formamos parte de él.  También, si por incompatibilidad de horarios no podéis hacerlo en forma presencial, ya sabéis que podéis participar haciendo llegar vuestra opinión para poder ponerla en común con el resto del grupo el día del encuentro.

28
marzo

Suscríbete a nuestra Newsletter para estar siempre al día de nuestras actividades culturales.

Sí autorizo a inscribirme a la Newsletter.

Razón Social: Santos Ochoa – Flamma Tea, S.L.

C.I.F.: B64790934.

Dirección: Passeig Fabra i Puig, 165, Local, 08016 - Barcelona.

Correo Electrónico: bcn-fabraipuig@santosochoa.es.

En nombre de Santos Ochoa – Flamma Tea, S.L., le informamos que los Datos de Carácter Personal recogidos, serán incorporados a un Fichero bajo nuestra responsabilidad, con la finalidad de mantenerle informado sobre las novedades de los productos y servicios que ofrecemos. Los datos proporcionados se conservarán mientras se mantenga la relación comercial o durante los años necesarios para cumplir con las obligaciones legales. Los datos no se cederán a terceros salvo en los casos en que exista una obligación legal.

Usted tiene derecho a obtener confirmación sobre si Santos Ochoa – Flamma Tea, S.L. está tratando sus datos personales, por tanto tiene derecho a acceder a sus datos personales, rectificar los datos inexactos o solicitar su supresión cuando los datos ya no sean necesarios.

Asimismo solicitamos su autorización para ofrecerle productos y servicios relacionados con el servicio prestado.

Santos Ochoa Barcelona

Passeig Fabra i Puig, 165

08016 Barcelona, España

bcn-fabraipuig@santosochoa.es

Telf. 933527187

 

© 2018 Santos Ochoa Barcelona