CLUB DE LECTURA

El color de la luz de Marta Quintín
El resto de sus vidas de Jean-Paul Didierlaurent

Este mes, debido a la cercanía de los días festivos de Semana Santa, el Club de lectura ha adelantado su encuentro mensual, del último jueves de mes al penúltimo. En esta ocasión para debatir, no un libro, sino dos, ya que ambos obtuvieron en el encuentro anterior la misma cantidad de votos por parte de las componentes del grupo: “El color de la luz” de Marta Quintín y “El resto de sus vidas” de Jean-Paul Didierlaurent.

En primer lugar se pasó a comentar “El color de la luz”. Una novela que nos habla de la culpa y el arrepentimiento. Y como eje un famoso cuadro y la historia de un amor turbulento lleno de encuentros y desencuentros, pasiones y frialdades, engaños y mentiras. La pintura y el arte también tienen su protagonismo, así como la búsqueda del sentimiento que todo artista lleva en su interior y que quiere ver plasmado en su obra. 

 

Un libro que no convenció a la mayoría de tertulianas reunidas, salvo en unos pocos casos que comentaron haber disfrutado el libro. Las personas a las que no les había convencido afirmaron que era una narrativa muy plana con demasiadas cosas que no aportaban nada a la lectura, diálogos poco elaborados y una historia de amor previsible y machacona que daba demasiadas vueltas sobre sí misma, además de ser toda ella poco creíble. Una lectura aburrida que incluso algunas de las presentes no habían conseguido acabar.

 

 A las presentes que afirmaron que sí les había gustado, reconocieron, que tal vez, la historia entre los dos protagonistas, Blanca Luz y Martín, realmente podía haberse acortado y que resultaba un tanto excesivo tanto acercamiento y alejamiento, pero que sin embargo la historia en general, al contrario que al otro grupo, les había gustado y que no la habían encontrado plana, sino bien argumentada. Algo que sobretodo les había gustado era lo tocante al mundo de los artistas, las descripciones de sus obras y la parte que corresponde a la vida en París de Martí, donde aparecen algunos personajes reales, como Marc Chagall,  y situaciones verídicas.

 

Referente a los personajes principales de Blanca Luz y Martín, reconocieron que ninguno de los dos creaba simpatías ni complicidades con el lector, y que tal vez eso era lo que no les había permitido congraciarse con la lectura, a lo el otro grupo contrarrestó diciendo que no eran los personajes, aunque estaban de acuerdo en lo de la complicidad, pero es que no habían encontrado creíble a ninguno de ellos. Sin embargo, para el resto, los personajes secundarios como el de Francisco, el padre de Blanca Luz y maestro de Martí, y Chema, el mejor amigo de Martín y que mantendrá el contacto con Blanca Luz a lo largo de toda su vida, los habían encontrado entrañables y que con ellos sí habían conectado.

 

A Blanca Luz se la definió como una persona totalmente egocéntrica, egoísta y manipuladora, envuelta siempre en la mentira, capaz de engañar hasta a la persona a la que ha contratado para escribir su historia. Al final intentará redimirse ante ella misma con la compra del cuadro que es el eje de toda la trama, pero quedará la duda de si verdaderamente llega a arrepentirse del daño que a infligido a su alrededor o simplemente, dentro de su egoísmo, tan solo quiere recuperar al precio que sea la pintura que ella inspiró y que la conecta con lo mejor de ella misma. También se comentó que tal vez Blanca Luz, en un principio, cuando rechaza a Martín y éste marcha despechado a París, no lo hace tanto por maldad sino por ofrecerle un futuro mejor donde pueda realizarse a través de su pintura y donde ella sería un lastre que no lo dejaría avanzar. Aunque más tarde casándose con Eduardo, otro amigo de Martín, al que no ama, tan solo por puro egoísmo personal y al que acabará haciendo sufrir, reafirma lo que la mayoría habíamos intuido desde el principio sobre su personalidad. Por otro lado una de las asistentes comentó que tal vez Blanca Luz no es que fuera egocéntrica, sino que tenía muy claras sus prioridades y se mostraba como una mujer fuerte en sus convicciones, conclusión que sin embargo no llegó a convencer demasiado al resto de tertulianas.

  

El personaje de Martín no inspiró tantas contrariedades, al ser una persona sin tantos recovecos emocionales como Blanca Luz, pero que a pesar del amor que dice profesarle, da la sensación de que es más el amor que siente por la pintura, donde ella es la musa que le hace conectar con su mejor inspiración artística. Siempre estará ligado emocionalmente a ese amor, aunque sabe que es enfermizo, al que no podrá resistirse haya pasado lo que haya pasado o el tiempo transcurrido, hasta que el destino decidirá separar sus caminos para siempre.

 

 

 

 

 

Las chicas del coro, Jennifer Ryan

A principios de 1940, los estragos de la guerra se hacen notar incluso en la pequeña población de Chilbury, en el condado de Kent. Con la mayoría de los hombres en el frente, el vicario decide cancelar los ensayos del coro, pero la directora, Primrose Trent, se opone a esta decisión y convierte el tradicional coro mixto en un coro formado solo por mujeres. Bajo su firme batuta, las chicas del coro siguen adelante, superan los desafíos propios del tiempo que les ha tocado vivir y hasta participan en un concurso del condado. A través de la narración de cuatro mujeres del coro, que se alternan a lo largo de la novela, el lector sigue las idas y venidas de los habitantes de Chilbury. A pesar de las duras circunstancias propias de la guerra,  racionamiento, cortes de luz, toques de queda, bombardeos, habrá lugar para el amor, traiciones, disputas familiares y se revelarán secretos. Las protagonistas comprobarán  hasta qué punto las creencias más arraigadas pueden ser puestas a prueba en tiempos difíciles.

Un secreto en el Ampurdán, Imma Tubella

Agosto de 1935. Carretera de Albons a Viladamat. Un Rolls-Royce, conducido a velocidad de vértigo, se estrella. En él viajan el príncipe Mdivani y su amante, la baronesa Thyssen.

Julio de 1992. Dos hombres que se acaban de conocer recuerdan el accidente y el secreto que oculta. En su conversación salen a la luz la historia de los personajes que iban en el coche y su relación con figuras destacadas de la época, como Dalí y Sert, y también las dos guerras mundiales, la Guerra Civil española, el auge del nazismo, las viles acciones de la Gestapo, la vida desenfrenada de la aristocracia decadente y la miseria de los refugiados catalanes en los campos franceses. Y, en medio de ese caos, la dignidad de un pueblo del Ampurdán que, desafiando al enemigo, guarda un gran secreto. Esta novela, al igual que la tramontana que sopla a menudo en Albons, envuelve al lector y lo invita a recorrer, en un relato vertiginoso que lo dejará sin aliento, los momentos cruciales de la Europa de entreguerras.

Laín el bastardo, Francisco Narla

Era huérfano, y bastardo, pero su ilusión estaba clara: que cuando su padre, don Rodrigo Seijas, señor de San Paio, volviera de las Cruzadas, estuviera orgulloso de él. Por eso había escalado el roquedal hasta conseguir un polluelo de halcón, que criaría para regalárselo. Pero las malas noticias llegaron al fin: don Rodrigo no iba a volver. Y ahí empezó todo. Expulsado a golpes por su hermanastro, será acogido por Guy de Tarba, infanzón fiel al señor de la villa y, con él, Laín se embarcará en un viaje lleno de peligros y aventuras. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina y allende ultramar. Perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza. Como si fuera una cantiga moderna, Martín Códax nos relata la historia de Laín, el bastardo de San Paio; la gesta del halconero, una historia de aventuras, conspiraciones y honor, sumergida en la época más turbulenta del medioevo europeo, desde la España de Alfonso X el Sabio hasta las lejanas tierras de Mongolia, donde la sombra del gran Gengis Kan sigue enmudeciendo a vivos y a muertos.

Sin duda una lectura que ha levantado controversias pero que sin embargo ha dado pie para el intercambio de opiniones bien enfrentadas. Tras el intercambio de opiniones de este primer libro, se pasó a debatir el segundo título “El resto de sus vidas”. 

 

Una lectura totalmente distinta a la anterior con unos personajes cercanos y sencillos. Su protagonista, Ambrose, un chico que lo tiene todo para triunfar pero con una profesión que hace que todas las personas se alejen de él, y que por una curiosa circunstancia se encontrará viajando con unas personas desconocidas pero con las que acabará entretejiendo una sólida relación. Un libro que a pesar de su corta extensión tiene mucho que contar y que trasmitir.

 

Como en el caso anterior, un libro que tampoco ha despertado las simpatías por igual entre las personas que habían optado por su lectura. Pero en lo que todas estuvieron de acuerdo, salvo alguna excepción que se reafirmó que el libro no le había gustado en ningún sentido, totalmente predecible y que parecía sacado de una película rosa donde todo son finales felices, fue en coincidir en que era una lectura original y entretenida, de las que te dejan satisfecha y con una sonrisa en los labios, aunque también, hay que reconocer, que no es de las que pasado un tiempo te apetece hacer una nueva lectura. Pero, que al fin y al cabo, muchas veces lo que se busca en una lectura es pasar un buen rato sin perseguir ni profundidades ni grandes historias, sino historias sencillas y agradables que ayudan a desconectar de situaciones más complicadas.

 

Aunque también se reconoció que el principio del libro toca una situación delicada y que podría resultar un tanto desagradable, creando en algunos casos rechazo, cuando la narrativa se centra en el proceso posterior a la muerte, en el momento en el que el tanopráctico arregla al fallecido para el velatorio, facilitando que estos momentos dolorosos para los familiares sean más llevaderos, explicado sin embargo desde el respeto más absoluto para no herir sensibilidades. Se llegó a la conclusión de que tal vez el rechazo podría venir porque el tema de la muerte, es un tema que la mayoría de personas, prefiere obviar. En todo caso algo que creemos no debería crear malestar en los lectores con tantas películas sobre procedimientos forenses que están presentes en todas las parrillas televisivas y en cualquier horario, y que muestran escenas mucho más explícitas. Pero tal vez en el libro está enfocado desde una perspectiva más cercana y humana, y por tanto más proclive a generar cierta angustia. 

 

Alguna tertuliana comentó que lo que le más le gustaba en un libro es que le hiciera reflexionar, y éste, sin duda, lo había logrado sobre las diferentes cuestiones que abarca el libro, como por ejemplo la eutanasia o las residencias legales que se dedican a practicarla, poniéndose en la situación de los personajes e intentando averiguar qué decisiones asumiría llegado el caso, así como el plantarse, que en la muerte como en cualquier otra situación de la vida, el poder adquisitivo tenía un papel muy importante. Otras de las personas presentes comentaron que no había entrado en esas reflexiones, que tan solo habían intentado disfrutar de la lectura.

 

Otra de las cuestiones que se abordaron fue el de la soledad que es el fiel compañero de todos los personajes de la novela, soledad, que en ocasiones, ni von todo el dinero del mundo se puede paliar, como le ocurre a la señora millonaria de la residencia de ancianos que finge tener familia que va a visitarla asiduamente cuando no hay nadie que se ocupe de ella. También las relaciones filiales entre Ambrose y su padre, una relación aparentemente rota por circunstancias que ninguno de los dos ha sabido valorar en su justa medida y que es mayoritariamente por falta de diálogo.

 

Pero la conclusión en la que la mayoría todas estuvimos de acuerdo fue la que hizo una tertuliana referente a todas las situaciones extremas o dramáticas que acaban resolviéndose de una manera tan satisfactoria, y fue al afirmar, que a las personas, una vez se les despoja de todo lo superfluo, acaban por encontrarse ellas mismas , pudiendo llegar a comprenderse y reconciliarse.

 

Referente a los personajes se afirmó que todos eran cercanos y cotidianos,  capaces de despertar las simpatías y la ternura del lector, incluso los más desagradables, porque lo único que los hacía ser como eran, era en definitiva la soledad. Aunque sin ninguna duda el personaje de Beth, la abuela de Ambrose, fue el que más simpatías y ternuras despertó.

 

Una vez debatidos los dos libros que teníamos para este encuentro, como siempre, se abrió un espacio para poder comentar otros libros leídos de los que se han presentado en encuentros anteriores. En esta ocasión fue  “La vida escondida entre libros” de Stephanie Butland. Un libro en el que todas las personas que lo habían leído coincidieron en que era una novela preciosa, muy entrañable y con una historia que las había atrapado desde el principio. Por supuesto, sin lugar a dudas, recomiendan a las personas que aún no lo han leído.     

 

 

 

La marca del inquisidor, Marcello Simoni

Roma, 1624. Se descubre el cadáver de un hombre aplastado en una prensa tipográfica. Un investigador cuyo pasado es un misterio, que utiliza métodos científicos y es experto en demonología y brujería, se hace cargo de la investigación.

Con la figura de Girolamo Svampa nace un extraordinario detective que se enfrenta a un intrincado misterio justo cuando la difusión de la imprenta está empezando a resquebrajar los muros del oscurantismo.

Las catedrales del cielo, Michael Moutot

Un viaje extraordinario y épico por tres generaciones de una estirpe de obreros sin vértigo que construyeron auténticas catedrales de acero.

Nueva York, 11 de septiembre de 2001. John LaLiberté, un indio mohawk y trabajador del acero como sus antepasados, acaba de presenciar el derrumbe de las Torres Gemelas y, soplete en mano, penetra como voluntario en ese infierno de la Zona Cero cortando las vigas en búsqueda de supervivientes. La historia de su familia está ligada a la silueta urbana de Nueva York. Su propio padre participó en la construcción de esas mismas Torres.

Nueva York, 1968. Jack LaLiberté participa en la construcción de las llamadas Torres Gemelas. Esta obra colosal ha creado una gran expectación y se convertirán en los rascacielos más altos del mundo hasta entonces. Durante unos días lo acompaña por la ciudad su hijo John, quien años más tarde seguirá los pasos de su padre como ironworker, igual que Jack siguió los del suyo y abandonó la reserva para aprender el oficio que ha unido las últimas generaciones de indios mohawks.

Kahnawake (Canadá), 1886. Un grupo de adolescentes de la tribu de los mohawks, entre ellos Manish, aprende el oficio de montadores y remachadores de estructuras metálicas. Los chicos se inician en una obra ferroviaria que pretende unir Canadá y Estados Unidos mediante un puente sobre el río Lorenzo. Pronto comienza a correr la leyenda de que los hombres de esa tribu no conocen el vértigo y que son capaces de trabajar donde otros ni se atreverían a subirse.

Una vez finalizado el intercambio de opiniones sobre los libros leídos, se pasó a la presentación de los títulos propuestos para el próximo club de lectura, que tendrá lugar el 26 de Abril, un encuentro en el que estrenaremos nuevo horario. A partir de ahora, y apara adaptarnos al horario del resto de actividades de la librería, los encuentro serán de 19 a 18,30 de la tarde.
Para el próximo club de lectura vamos a intentar traer un poco del pasado a nuestras vidas lectoras, para eso hemos preparado un club de lectura temático, donde la novela histórica va a ser su protagonista. La selección de libros ha sido realizada intentando recopilar diferentes etapas de nuestra historia, desde la más lejana a la más contemporánea, a la vez que recoger diferentes escenarios y estilos narrativos, para así abarcar, en la medida de lo posible, todos los gustos literarios de las componentes del grupo. 

El libro escogido por las participantes del club de lectura para ser debatido en el próximo encuentro, ha sido “Las catedrales del cielo” de Michael Moutot

 

Como siempre recordaros que todos aquellos que queráis participar en nuestro club de lectura no tenéis más que acercaros a la librería en la fecha señalada y uniros a los que ya formamos parte de él, y si por incompatibilidad de horarios no podéis hacerlo en forma presencial, que sepáis que podéis participar igualmente haciendo llegar vuestra opinión con antelación y de esta manera  poder ponerla en común con el resto del grupo el día del encuentro formando parte del debate. 

¡¡Hasta el próximo encuentro!!

22
marzo

Suscríbete a nuestra Newsletter para estar siempre al día de nuestras actividades culturales.

Sí autorizo a inscribirme a la Newsletter.

Razón Social: Santos Ochoa – Flamma Tea, S.L.

C.I.F.: B64790934.

Dirección: Passeig Fabra i Puig, 165, Local, 08016 - Barcelona.

Correo Electrónico: bcn-fabraipuig@santosochoa.es.

En nombre de Santos Ochoa – Flamma Tea, S.L., le informamos que los Datos de Carácter Personal recogidos, serán incorporados a un Fichero bajo nuestra responsabilidad, con la finalidad de mantenerle informado sobre las novedades de los productos y servicios que ofrecemos. Los datos proporcionados se conservarán mientras se mantenga la relación comercial o durante los años necesarios para cumplir con las obligaciones legales. Los datos no se cederán a terceros salvo en los casos en que exista una obligación legal.

Usted tiene derecho a obtener confirmación sobre si Santos Ochoa – Flamma Tea, S.L. está tratando sus datos personales, por tanto tiene derecho a acceder a sus datos personales, rectificar los datos inexactos o solicitar su supresión cuando los datos ya no sean necesarios.

Asimismo solicitamos su autorización para ofrecerle productos y servicios relacionados con el servicio prestado.

Santos Ochoa Barcelona

Passeig Fabra i Puig, 165

08016 Barcelona, España

bcn-fabraipuig@santosochoa.es

Telf. 933527187

 

© 2018 Santos Ochoa Barcelona